Si, podemos dejar atrás el color blanco en la cocina sin renunciar a la luz. Es más, es posible abrazar el color sin miedo a cansarnos de él en poco tiempo. ¿Cómo? Apostando por tonalidades suaves y serenas.
Pero como una imagen vale más que mis palabras. En este artículo hemos rcopilado cuatro proyectos reales desarrollados por nuestros distribuidores, para analizar y enseñarte cómo la elección del color puede transformar por completo la atmósfera de una vivienda sin fecha de caducidad.

El tono Sahara: la calidez de la arena del desierto
Si estás buscando un ambiente luminoso pero que a la vez abrace y resulte acogedor, los tonos arena y tierra son tus aliados perfectos. Son perfectos para huir de la frialdad del blanco puro aportando una sutil temperatura cromática.
En este concepto se inspira el modelo Vitoria en tono Sahara, una elección idónea para estancias de planta abierta que buscan convivir en perfecta armonía con el salón, como esta diseñada por nuestro distribuidor Nivel 2 Muebles. Al combinar este color suave la textura orgánica de nuestro modelo laminado Kobe (en acabado Nature), se crea un juego de texturas muy interesante, ya que la madera actúa como un ecualizador perfecto de cualquier colar.

Azul suave: la serenidad en tu cocina
Apostar por el color no tiene por qué ser sinónimo de saturación o estridencia. Los tonos que encontramos de forma directa en la naturaleza poseen una cualidad única de la que el ojo humano raramente se cansa. Un azul con matices claros es capaz de infundir una calma instantánea y una frescura atemporal.
Este proyecto de nuestro distribuidor Milar Vidal demuestra el gran poder arquitectónico de estas tonalidades. Lejos de empequeñecer la estancia, el modelo Colonia en color azul suave combinado con encimeras claras y frentes con un sutil trabajo de moldura o listonado vertical estiliza las proporciones del espacio, dirigiendo la mirada hacia arriba y potenciando la luz natural que entra por los ventanales.

Verde: la frescura natural
El verde salvia o verde arcilla se ha consolidado en las últimas temporadas como el nuevo “neutro” del diseño de interiores. Es un color sumamente sereno que evoca frescura, calma y naturaleza. Su gran virtud es que responde de manera excelente a los cambios de luz a lo largo de la jornada: bajo la luz natural se muestra fresco y vibrante, mientras que con una iluminación artificial cálida adquiere una profundidad sumamente acogedora.
En este proyecto de JP Kitchen vemos como el modelo Gandía en tono verde (de acabado mate y tacto sedoso) se convierte en el eje conductor de la cocina. Aplicado de forma continua desde los muebles bajos hasta los módulos altos y las columnas de suelo a techo, el mobiliario se integra en la arquitectura de la vivienda como una segunda piel, minimizando las transiciones visuales abruptas.

Vainilla: sofisticación cremosa
Para quienes aman la pureza del blanco pero temen que el resultado final de su cocina resulte demasiado aséptico, impersonal o distante, los tonos crema y vainilla son la respuesta definitiva. Son colores que multiplican la luminosidad de cualquier habitación, pero aportando un plus de calidez que transforma el espacio en un verdadero refugio.
En esta cocina, nuestro distribuidor Nivel 2 Muebles utiliza el modelo Zagreb en tono Vainilla. Para elevar la propuesta, en los frentes verticales ha utilizado el modelo Channel, con una sutil textura acanalada de líneas verticales.
Esta combinación evita que el conjunto resulte plano o aburrido. Para dar un toque diferenciador, nuestro distribuidor ha incopororado en el mobiliario tiradores en tonos dorados.
¿Qué te parecen estados ideas? Creemos que son una buena muestra de que los colores suaves e inspirados en la naturaleza no gritan; sino que crean un lienzo atemporal sobre el que la vida de la casa puede evolucionar de manera orgánica a lo largo de los años.